GASPAR ROSETY

Joder. En menos de un año se me han ido dos de los mejores amigos que había conseguido hacer en el periodismo. Y en la vida. Hace 10 meses murió Jesús Hermida, de manera repentina. Y de un modo igual de fulminante y sorprendente, esta madrugada ha fallecido Gaspar Rosety. Dios; cómo me cuesta escribir esto. Porque no me lo creo todavía.
El jueves tropezó con un bolardo de esos que pueblan nuestras aceras. La mala caída le provocó una hemorragia cerebral masiva y una parada cardio-respiratoria de la que tardó diez minutos en salir. Y no volvió a despertar. Desde el principio las noticias eran pésimas y los médicos no daban ninguna esperanza a la familia. Pero, en estos dos días de hospital, Adela y sus niñas, Manolo y todos los que andábamos por allí confiábamos en que hubiera un milagro. Que igual que quiso Dios que tuviera un accidente tan tonto, quisiera recuperarle. Pero no ha podido ser.
Yo conocí a Gaspar en 1987. Como me pasó con Jesús Hermida, acabé haciéndome amigo de uno de mis ídolos. Porque cualquiera que haya oído algún partido narrado por Gaspar sabe que, con todos los respetos para otros narradores muy buenos, él fue el mejor y creó un estilo que han seguido muchos. Era una de las estrellas de Antena 3 de Radio cuando yo llegué con mi cascarón pegado al culo a hacer prácticas. Aunque le veía poco, porque andaba siempre de un lado para otro, en cuanto pude le dije que era uno de mis ídolos y, desde entonces, cada vez que nos veíamos me decía: “hola, fan” y se ponía a contarte anécdotas sabiendo que todos aquellos que éramos algo más jóvenes que él (Gaspar empezó a triunfar con veintitantos años) íbamos a escucharle embelesados. Pero cuando nos hicimos amigos de verdad fue unos años después. Gaspar fue uno de los tertulianos del programa “Fútbol es Fútbol” de Telemadrid, que yo estuve presentando durante 2 años. Él venía cada domingo y un día se nos ocurrió que podía ser buena idea montar un grupo de amigos que nos reuniéramos de vez en cuando en el Asador Donostiarra. Y así nació la “Peña del Asador”. En aquellos meses fraguamos una amistad que ha durado hasta hoy y en la que Gaspar puso, como en todo lo que hacía en la vida, todo su corazón. Quizás por eso estaba tan delicado y le habían tenido que operar yo qué sé cuántas veces. Gaspar era un corazón con patas. Quería de manera arrebatada y lo hacía todo contundentemente. Era un amigo inmejorable. De una lealtad de esas que ya no se ven. Un amigo pendiente. Si sabía que estabas jodido por algo, ahí tenías siempre su llamada. En una profesión como la nuestra en la que muchos se te acercan cuando tienes luz alrededor, Gaspar era especialista en todo lo contrario y, cuando más te llamaba y cuando más planes te proponía era en esos días oscuros en los que nadie quiere saber de ti. La semana pasada, por ejemplo, estuvimos comiendo con un compañero de toda la vida que necesitaba que le echásemos un cable y Gaspar terminó el almuerzo diciéndole; “si sale algo, bien y, si no, aquí estoy yo para ayudarte”. Ponía tanto cariño y tanta atención, que por eso toleraba muy mal las deslealtades y se llevaba disgustos gordos cuando sentía que alguien le había vuelto la cara.
Y sus niñas. Las dos Adelas y Beatriz. El orgullo y el amor que desparramaba siempre hablando de ellas. La última vez que hablamos, por cierto, fue para contarme lo que le estaba gustando un vídeo que estaba haciendo Adelita para el sastre Justo Algaba. Era hiperactividad en estado puro. Trabajando para la Federación o, mejor, para su amigo Ángel Villar, y yendo al despacho de Medina y a la Universidad y luego organizando siempre cosas y pensando en proyectos o convocando cenas de la Peña del Asador, que se va a quedar tan huérfana que no sé si tengo ganas de volver a montar una cena sin él.
Coño Gaspy. Qué putada que te hayas muerto. Y mira que siempre nos reíamos diciendo que, en el fondo, eras de Piedra Pómez. O eso, o que los médicos te engañaban y te decían que estabas fatal y que te cuidaras comiendo por fastidiar. Tanto cuidado y tanto agobio porque tenías el corazón fatal y te acabas yendo de esta manera tan absurda.
Te voy a echar mucho de menos y no sé lo que tardaremos en volver a vernos. Hasta entonces, que sepas que te recordaré siempre y que, aunque sé que van a estar bien acompañadas, estaré pendiente de tus chicas. Mira que me dan rabia muchas cosas de tu muerte y que se me mezclan ahora recuerdos, conversaciones y una pena que no me quita el nudo que se me montó en la garganta desde que supe que te estabas muriendo. Pero al menos sonrío pensando en que, al final, tendrá que ser en el cielo donde hagamos la tontada de que yo te diera paso algún día, en alguna radio, tal y como nos decíamos cada vez que hablábamos por teléfono: “Gaspaaaar Rosetyyyy, adelante compañerooo” y tú contestando siempre: “muchas gracias, Carlooos Garcíaaaaa-Chifliiiis”. Adiós Gaspar, descansa en paz y dales de mi parte un abrazo fuerte y especial a Matías Prats y a Jesús Hermida en el cielo de los periodistas buenos, que es donde tú estás ya seguro.

30 pensamientos en “GASPAR ROSETY

  1. Para enviarte un abrazo al acompañarte por el fallecimiento de Gaspar Rosety. Queda un gran hueco entre las voces de los que hacen gran periodismo, un trabajo bien hecho, que es de lo que se trata. Ya estará descansando entre los mejores que se nos han ido… los que tu citas y alguno más de los que están en “el cielo de los periodistas buenos”, en el cielo de los buenos trabajadores. Un fuerte abrazo

  2. Hola Carlos:
    Un abrazo enorme y mi más sentido pésame para la familia de Gaspar.
    Tú blog derrocha cariño y amistad verdadera a raudales.
    Qué suerte toda la amistad y la pasión que compartisteis.
    Felix

    • Gracias, Félix. Vaya putada. Fue una suerte compartir con él tantos momentos buenos, verdaderamente. Lo malo es lo que los voy a añorar. Un abrazo

  3. Mi querido hermano, ¡cuánto lo siento! Por ti , por él, por su familia.
    Coincido plenamente con tu comentario. Creo que Gaspar ha sido, en mi opinión, el mejor periodista deportivo retransmitiendo en vivo los partidos de fútbol. Le ponía tal pasión, tal intensidad y tanta adrenalina que no concebías ver los partidos sin bajar el volumen de la tele (que eran unos sosainas) para escuchar a Rosety contagiarte de la emoción del fútbol. Era apasionado pero también divertido. Porque tenía gracia el cabrón! “¡Hay que jugar con sotanaaaaa!”, gritaba cuando le hacían un caño a alguno. Y otros tantos ejemplos que no voy a repetir por no aburrir. Pero creo que Gaspar creó escuela sin lugar a dudas, porque después casi todos (por no decir todos) le imitaban, o mejor dicho, intentaban imitarle. Porque era irrepetible. Pena me dió cuando después de dos infartos, si no me falla la memoria, tuvo que dejar de hacer retransmisión en vivo y en directo. No sé si porque el gran Jose Mª García se lo prohibió o por prescripción facultativa. Lo cierto es que desde entonces no he vuelto a poner la radio para ver un partido de fútbol. Y juro que es cierto.
    La misma pena que ahora siento al saber que se nos ha ido.
    Al menos tuve la suerte de conocerle y saludarle, precisamente en el entierro de nuestro padre, al que como buen amigo tuyo acudió, y donde tuve la ocasión de decirle lo mismito que aquí he dicho.
    Descanse en paz.
    Y que “sus chicas” se queden con el consuelo y el orgullo de que tuvieron como marido y padre a uno de los grandes.

  4. Hola Carlos, siento muchísimo la muerte de tu amigo Gaspar, yo no me acuerdo de haberle seguido, quizá porque he leído que se dedicaba al tema del deporte, el fútbol. Cuando alguien fallece parece que no hay consuelo, pero el tiempo y aunque sea un tópico es verdad, lo recuerdas con serenidad y el dolor no desaparece pero se amortigua.
    Yo no sé que pasa pero también en mi entorno está muriendo gente de mi edad más o menos y siempre pienso lo mismo, ¡NO ES JUSTO!; me rebelo contra la gente mala o tan mayor que ya está incapacitada y ha tenido una vida plena. Aunque no deseo que nadie muera, algunos fallecimientos son más injustos y dolorosos que otros. Sé que no te estoy dando consuelo, lo siento de verdad.
    Sólo te puedo mandar un fuerte abrazo Carlos.

    • Gracias, María. Ayer hablábamos esto mismo. Ya podían morirse pronto los hijoputas, que hay unos cuantos. Pero lamentablemente no se puede elegir. Lo cierto es que Gaspar vivió intensamente y disfrutó mucho. Me da mucha pena que se vaya, pero le recordaré siempre con alegría. Un abrazo.

  5. No puede haber más cariño y admiración en estas palabras, Carlos. Qué bonito y qué duro al mismo tiempo. A quienes no le conocíamos personalmente, se nos ha ido un ídolo del periodismo de sopetón; a los que sí, además un buen amigo porque, por lo que cuentas, era un tío estupendo. Mucho ánimo, Carlos. Y gracias por compartir tus sentimientos.

    • Gracias, Carmela. Es una verdadera pena y es difícil encontrar consuelo aunque ayer ya estábamos todos los de la Peña pensando en juntarnos para hacerle un homenaje. Recordarle siempre será el mejor homenaje. Un beso.

  6. Bonitas palabras estoy conmocionada .Gaspy amigo el y toda su famia manolo,paula,ricardo son como mi familia y Gaspi siempte mandándonos wasap felicitandonos nunca se nos pasó ni su cumpleaños el dia mi santo ni el mio siempre ahi el y Ana diosy este año no voy a tener a ninguno de los dos ke injusto amigos desde la juventud y siempre tan cariñoso ,Gaspy siempre en mi corazon y cuida a Ana , ahora estareis juntos para siempre .

  7. Mi mas sentido pesame a la familia Rosety por el fallecimiento de mi gran amigo siempre estaras en mi memoria amigo dep.

  8. Querido Carlos, tus palabras de admiración yhonra hacia Gaspar Rosety, te honran a ti, que también sabes ser amigo de tus amigos (doy fe). Yo también le admiraba, desde el otro lado de la radio. Descanse en paz. Y tú también descansa, amigo mío. Fuerte abrazo.

  9. Querido Carlos, es impresionante y conmovedora la cabra de hoy. Habla mucho de tu propio corazón, y estoy segura de que Rosety estará emocionado y de que también te añorará. Descanse en paz y un entrañable abrazo para ti, que tienes la fortuna de sentir así

  10. Un fuerte abrazo Carlos y mucho ánimo para todos, para su familia, para sus amigos… Yo también le echaré de menos, dado que, como casi toda la gente de mi generación hemos crecido con él. Con el “supernarrador”. D.E.P GASPY

    • Gracias, Juan Carlos. Aquellas narraciones a mí me siguen poniendo los pelos de punta cuando las escucho. Un abrazo

  11. Hola Carlos
    No conocí a Gaspar, ni era seguidor suyo, pero sé lo que duele perder un ser querido y por esto te envío a ti y por supuesto a su familia un fuerte abrazo.

    También quiero felicitarte por tus palabras, bien escritas, desde el corazón, que emocionan hasta a gente que tiene poca relación con la persona en cuestión. En el periodismo de hoy hace falta mucho mas de esto.

    Ralph

    • Gracias, Ralph. Me alegro de que te gustara este homenaje, porque estaba escrito verdaderamente desde el corazón y las tripas. Nos quedaremos con su recuerdo y con tantos buenos ratos que pasamos juntos. Un abrazo

  12. Por lo que dices, era un gran hombre y un compañero muy entretenido. Siento que hayas perdido un amigo. Te mando my apoyo virtual desde Cincy. Un beso fuerte

  13. Sí, Carlos,como narrador fue maravilloso.
    Gracias Gaspar por vivir con esa pasión los goles.
    Ahora narrará la gloria.
    Un fuerte abrazo,Carlos

  14. Gracias, Carlos, por tu apoyo en estos días de tanto dolor para nosotros. Y a los seguidores de tu blog por sus palabras de cariño y buenos recuerdos. Un fuerte abrazo.

  15. Charlie, y te dejas a otra reciente fallecida que no sé si conociste, Blanca María Poll, la voz de las noticias en la Cadena Cope. Yo coincidí en un par de veranos de prácticas con ella. Una preciosidad de persona y de profesional. Abrazos magnos y a ver si nos vemos pronto por el barrio o por algún hoyo.

    • Gracias, Álvaro. Pues mira, sobre Blanca precisamente estuvimos hablando Gaspar este otro compañero y yo en aquel último almuerzo. Yo no traté mucho con ella, pero todo el mundo hablaba bien. Un abrazo

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