QUE TE FOLLEN, LUIS

Este tendría que haber sido el SMS de Rajoy a Bárcenas. Y no el otro. Es política ficción, pero, probablemente, con un mensaje como el del título de esta Cabra, el PP no se habría dado una galleta como la que se dio anoche. La noticia de la jornada, indudablemente, es la victoria del PSOE y hay que dar la enhorabuena a Pedro, el Incombustible, por ello. Pero la otra noticia, sin duda también, es la hecatombe del Partido Popular. Ayer decía Pablo Casado que tienen que hacer análisis.

RAZONES DE LA HECATOMBE

Más les vale, porque creo, humildemente, que esa falta de análisis es la que les ha conducido al abismo. Hace mucho tiempo que el PP genera rechazo en una parte importantísima de la población. No supieron verlo en Andalucía, porque la llegada al gobierno lo cegó todo, pero ya allí se pegaron una leche helicoidal. Quizás este sea el punto de inflexión en el que los populares, de verdad, pidan perdón por tantos errores y cambien una estrategia que, en estos comicios, claramente, les ha llevado al hoyo. Lo malo para ellos es que, escuchando a Pablo Casado, anoche le echó la culpa a la división de la derecha, a la Semana Santa y al “sursumcorda”, pero ni palabrita de la corrupción, de la gestión de la oposición a Sánchez y de la deriva hacia la derecha más rancia, que algo habrán tenido que ver en el apocalipsis del 28-A.

“¡Con Rivera, no!” Gritaban en Ferraz

UNOS SOCIALISTAS QUE NO CAEN

Yo reconozco mi estupefacción. Pedro Sánchez, el Fuerte, ha conseguido algo que puede animar a otros partidos socialistas europeos. Estaba como el Titanic. Hundido él, hundido su partido político y no solo es que logre poner la nave a flote; es que consigue convertirla en el Queen Elizabeth. Y ahí está, contradiciendo la tendencia internacional, logrando una victoria electoral socialista con la que va a poder gobernar, aunque sea a trompicones. Porque otra cosa es el cómo. Con Podemos no llega a los 176 escaños y, aunque sus militantes le gritaban anoche: “Con Rivera, no”, esa sería una alianza que daría estabilidad durante los cuatro años que nos quedan por delante.

Que esa es otra de las noticias; el enorme crecimiento de Ciudadanos. Por supuesto Rivera esperaba otra cosa y él se veía liderando un gobierno con el PP y el apoyo parlamentario de Vox, pero se han quedado a medio camino. Y eso debería llevarle a alguna reflexión sobre su estrategia general y, en concreto, sobre su puesta en escena en el segundo debate electoral, en el que muchos indecisos dijeron: “A este, no”. Han obtenido un resultado que casi duplica lo que tenían, pero esta noche Albert ha tenido que dormir, seguro, con un pelo de mala leche en el cuerpo.

UNA MALA NOCHE

Iglesias, sin disimular la angustia

Vox: Gran resultado, por debajo de las expectativas

Otros dos que han pasado, sin duda, mala noche han sido Pablo Iglesias y, a pesar de todo, Santiago Abascal. Parecía que Vox iba a entrar en el Congreso como un elefante en una cacharrería y ha acabado siendo, más bien, un gato en un tanatorio vacío. Y Podemos va a sentarse a negociar con Sánchez con unas exigencias muy inferiores a las que pretendía. La parte buena, desde mi punto de vista, es que los dos extremos juntos no llegan ni a sumar los 71 escaños que tenía Podemos en la anterior legislatura. Podemos se queda en 42 y Vox en 24.

MEMES DEMOLEDORES

Una de las perdedoras de la noche: Cayetana Álvarez de Toledo

Y las fotos. No hablo de los memes, que ya van saliendo. Hay uno demoledor que muestra a una de las grandes perdedoras de la noche; Cayetana Álvarez de Toledo. Me llegó por wassap y no hace falta ningún comentario.

Tragando quina en Génova

La foto demoledora es la de García-Egea, Casado y Suárez en la comparecencia posterior a la catástrofe. Deberían haber buscado otros ternos, porque con esas caras, esas camisas y esas corbatas parecían empleados de Interfunerarias acabando de salir del tanatorio ese en el que entró el gato de Vox.

SONRISAS INDEPÉS

Y las fotos que a mí me han provocado mayor desazón; por un lado la de Rufián con un resultado extraordinario que puede dar la sensación de que legitima todas y cada una de las exigencias de los independentistas catalanes. Y por ahí vamos a seguir teniendo un melón sin abrir. O varios melones, visto lo visto.

Euforia en la sede de ERC

Contentos también los de EH Bildu

Y, por otro lado, la sonrisa de Otegui por el gran resultado de EH Bildu que duplica sus escaños. Ya, anoche, Otegui advertía que la reivindicación independentista vasca, va a estar en el Congreso haciendo pandilla con los catalanes.

Da pereza. Es cierto. Pero es lo que hemos querido los españoles y hay que ponerse a gobernar un país que está para pocas bromas. Ojalá sea cierto lo que dijo anoche Pedro Sánchez, el Resiliente: que tenderá la mano a aquellos que busquen el respeto a la Constitución y que quieran avanzar hacia la justicia social, la convivencia y la limpieza política. Yo lo firmo. Solo espero que, en esa ecuación, no se olviden de que hay que conseguir que la economía siga creciendo y cuidarnos a los que creamos empleo, que somos los empresarios o, como se nos llama últimamente, los emprendedores. Y, si no nos cuidan, por lo menos, por favor, que no nos den por por donde los pepinos toman sabor amargo. Y no puede nadie decirme que no haya sido fino.

 

UN HUEVO PILLADO

Talmente. Llevaba desde anteanoche, cuando terminó el segundo debate, dándole vueltas. Pensaba en escribir esta Cabra y quería definir el careto que tuvo durante la mayor parte de los minutos en los que aparecía en imagen Pedro Sánchez, el Fructuoso, y no me salía. Hasta que vi una foto de hace unos meses. Y di con ello. Salvo en los planos en los que él era consciente de que le estaban grabando y ponía cara de “Pero-qué-bueno-estoy-rediós”, cada vez que la cámara enfocaba a PS, el Grandioso, daba la sensación de que se había pillado un huevo o con la portañica (es difícil, pero en ocasiones sucede) o con la tirilla del calzoncillo.

Ignoro qué tipo de ropa interior gasta el Presidente, pero, cuando yo era chico, mi madre nos compraba unos calzoncillos que apretaban tremendamente en las ingles y, con cierta frecuencia, se te quedaba pillado un huevillo en el elástico. Si el pillamiento te cogía en Misa o en una clase del colegio, tenías que aguantar estoicamente poniendo un gesto muy similar al de Pedro, el Inconmensurable, durante los debates mientras oía a Casado hablándole de Otegui, a Rivera diciéndole que no se pusiera nervioso o al reverendo Iglesias pidiendo Paz recitando versos de esa Constitución del 78 que, hasta hace poco, quería dinamitar.

No sé qué conclusiones han sacado ustedes de los Debates. Todos los analistas que conozco han dicho ya todo, se han puesto notas a los intervinientes y el pescado, no es que esté vendido, es que huele cosa mala. Pero, coño, yo publico los jueves y es el día en el que me toca decir lo que pienso. A mí no me ha cambiado la intención de voto, la verdad. También es cierto que, excepto uno, todos los demás líderes me dan una pereza galáctica y ya sabía que, salvo que alguno hiciera un triple mortal con tirabuzón, me iban a variar poco el pensamiento. Pero me llevé sorpresas.

En el primero, Casado estuvo flojo, flojo. En el segundo mejoró notablemente, pero tiene en lo alto de la cabeza una losa demasiado pesada y demasiado cercana en el tiempo como para quitarse de encima, por ejemplo, la corrupción, cuando día tras día siguen saliendo procesos judiciales en los que se sientan en el banquillo ex dirigentes del PP. Vale. Que ya no mandan. Que son los nuevos. Pero han sido demasiados años sin pedir disculpas sinceras, sin dar la sensación, de verdad, de que había un acto de contrición y demasiado tiempo con un presidente del gobierno que puede que lo hiciera muy bien, pero quedó inhabilitado desde el mismo día en el que tecleó desde su teléfono: “Sé fuerte, Luis”.

Entiendo que a los del PP les joda. Pero esto es así. Porque oyes al Padre Iglesias y, aunque a mí no se me olviden sus discursos leninistas amables de hace dos días, tiene más razón que un Santo. Y el cabrón lo cuenta bien. Y yo creo que, salvo su sobreactuación como Mahatma de Galapagar y la pesada lectura de artículos de su odiada Constitución del 78, dice verdades muy ciertas. Hay tantas cosas de las que avergonzarse; los fondos buitres, los perdones a la Banca, el hecho, cierto, de que los paganinis de la crisis han sido, sobre todo, los trabajadores… Y la corrupción. Y lo de las cloacas. Que está pesado el muchacho, pero es así.

Lo gracioso es ver a Pedro, el Formidable, acusando con el dedito al PP, como si el PSOE, en sus años de gobierno JA-MÁS hubiese utilizado policías más que para vigilar el Bernabéu, en días de partido. Con eso y con la corrupción. Que también hay que tener los huevos muy colgantes para ponerse de perfil hablando de políticos corruptos cuando eres el Secretario general del PSOE. Quizás, por eso, uno de los testículos colgantes se le enhebró en una tirilla del calzón y, de ahí, ese rostro amargo. Que, por cierto, hablando de rostro, no sé quién le ha hecho la foto electoral a PS, el Colosal, pero, carajo, parece el primo Australopiteco de nuestro hermoso presidente del gobierno.

Y Albert Rivera. Que llevaba más gadgets que el gran Juan Tamariz. Es que hubo momentos en los que estaba esperando el mítico “Rantatacháááán” del mago. Estuvo bien en líneas generales, aunque, en la primera media hora del segundo debate hubo un momento en el que, si hubiera sido un videojuego, le habría disparado porque se puso muy pesado interrumpiendo. Dando la sensación de que estaba nervioso y luego pidiendo calma a Pedro, el Babilónico, quizás sin saber que el Presidente, no es que estuviera tenso, es que, sencillamente, tenía un huevo al borde del reventamiento.

Que ya que he empezado hablando de una foto, tendré que enseñarla. Quizás no se perciba toda la grandeza en el plano general y, por eso, acompaño también, un plano de detalle. Es el matador de toros Diego Urdiales, probablemente, en uno de los días más felices de su vida. Salió por la Puerta Grande de las Ventas en la pasada Feria de Otoño y yo, que acudí a verle salir, me sorprendí al detectar un rostro amargo y crispado en el torero. Realmente la foto la hice para captar cientos de móviles grabando a la vez a un torero, pero luego la busqué por si se apreciaba el careto amargo. Y se veía.

Al día siguiente llamé a mi amigo David Plaza para preguntarle, porque es amigo íntimo de Urdiales. Y salí de dudas. Uno de los “profesionales” que le izaron a hombros, en uno de esos forcejeos tan habituales, le pilló un testículo al pobre de Diego cuando estaban a punto de salir por esa Puerta Gloriosa. Y le desbarataron la épica y la lírica. Y no sé qué memoria guardará Urdiales, pero por el careto, no sé si recuerda más los gritos de “Torero, Torero” y la emoción, o el alivio al llegar a la fregoneta y poder, por fin, colocarse adecuadamente el escroto.

 

SOMOS UNOS CABRONES

APPS QUE AVISAN DE CONTROLES DE ALCOHOLEMIA

Usted. Y yo. Y, probablemente, la mayoría de la gente que conocemos. Hay que admitirlo. ¿Quién no ha avisado alguna vez a sus amigos de la presencia de un coche de la Policía o la Guardia Civil haciendo controles de alcoholemia? ¿Quién no ha sido tan cabrón de avisar a alguien que va mamado para evitarle una multa?

Hasta hace unos años esa información se le podía dar a una o dos personas. Cena de amigos en un restaurante. Todos vivimos más o menos cerca y, llegando a casa, el primer coche del grupo ve un control de alcoholemia. Desde que existen los móviles, a todos nos parece que lo razonable es avisar a los de atrás. Y así hemos hecho todo quisque alguna vez.

Es cierto que, con la entrada en vigor del carné por puntos, ha habido una mayor conciencia de la importancia de no conducir si uno ha bebido, pero sigue habiendo imbéciles que se ponen al volante después de haberse bebido hasta el agua de los floreros, o después de haber consumido alguna sustancia psicotrópica. Y, en los últimos años, ya no es que, con el móvil, puedas avisar al amigo que va detrás de ti. Existen aplicaciones en las que uno puede alertar a toda España de ese control policial.

EL PROBLEMA NO ES MORIR; ES MATAR

Seguramente, si nos ponemos cínicos, defenderemos estas Apps. Todos pensamos en nuestros amigos a los que consideramos personas normales, que “no han bebido tanto” y que sabemos que “controlan”. Claro. Yo he tenido dos accidentes de tráfico en coches conducidos por dos amigos míos que habían bebido, pero controlaban. Y no nos matamos de milagro. Pero el problema no es que se mate el que ha bebido y los colegas que le han permitido conducir ebrio.

El problemón, el drama, el quid de esta cuestión es que el que va mamado mate a nuestro hijo, a nuestra hija, a nuestra mujer, nuestro marido, nuestro padre o nuestra madre que pueden haber tenido la mala suerte de cruzarse en su camino. Y matar a alguien con tu vehículo cuando vas bebido es un delito. Y, por tanto, si hemos avisado a alguien de la existencia de un control, le hemos permitido escapar y ese alguien atropella a un peatón o provoca un accidente mortal, nos convertiremos en cómplices del irresponsable. O sea; en unos verdaderos cabrones.

FISCAL DE SEGURIDAD VIAL

Dentro de un rato, el Fiscal de Sala Coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, ofrece una rueda de prensa en la que va a hablar, entre otras cosas, de estas aplicaciones. De cómo ponerle el cascabel a ese gato. Porque, en ese cinismo del que avisa del control de alcoholemia en la aplicación, participan también, por supuesto, los dueños de estas aplicaciones, que se acogen a derechos inalienables para defender que se pueda ser cómplice de un delito de manera impune.

Sé que puede ser ponerle puertas al campo. Pero, coño, pongámoslas. Y ya, si eso, que quien pueda las sortee. Pero yo cerraría las Apps específicas que avisan de los controles policiales e intentaría impedir que, en aplicaciones de navegación, se pueda avisar de la presencia de policías en la carretera.

Es cierto que yo he tomado mucha conciencia de los dramas de los accidentes de tráfico en estos años en los que he hecho 146 programas de seguridad vial para televisión. Pero cualquiera puede entender la importancia del asunto. Yo no creo que pudiera volver a dormir tranquilo si avisase en una aplicación de un control policial en mi camino a casa y me enterase al día siguiente de que un conductor borracho ha matado a alguien en una carretera cercana. No seamos cabrones y permitamos que alguien haga algo para arreglarlo.

USO DEL MÓVIL AL VOLANTE

No hay que tener un móvil en cada mano, para provocar un accidente.

Es como lo del uso del móvil al volante; hemos tomado conciencia del tema del alcohol, en general la mayoría de los conductores han reducido su velocidad media en los últimos años, pero sigue habiendo dos cosas que la gente hace como si no tuvieran importancia; pegarse al coche de delante como si tuvieras que buscarle piojos al conductor que te precede y utilizar el móvil con una mano y el volante con la otra.

Uno de los anuncios que va a hacer el Fiscal Especial de Seguridad Vial es que la Guardia Civil va a empezar a controlar los móviles de las personas que han provocado un accidente de tráfico para intentar saber si estaban haciendo uso del teléfono en los momentos previos al accidente. Y me parece estupendo. Seguro que esta misma mañana saldrán abogados y profetas de la libertad individual a protestar por el asunto, pero yo, qué quieren que les diga, si eso sirve para que se le caiga el pelo a algún imbécil, pues me alegro.

Es más; es que me hará muy feliz el día en el que se prohíba definitivamente el uso del teléfono al volante. Pero, mientras tanto, que crujan al que sorprendan manejando el móvil conduciendo. Y, ojo, que, como decía al principio, cabrones somos todos porque, que levante la mano el que no ha echado un ojo a un mensaje que le ha llegado, o ha hecho algo con el teléfono mientras con la otra mano giraba el volante. Yo levanto la mano porque también yo he sido un imbécil. Hago acto de contrición y me ofrezco voluntario para que, si algún día vuelvo a hacer el panoli, me crujan.

 

HOSTIAS A FRANCISCO

Como panes. Asumo que muchos de ustedes vieron la entrevista que Jordi Évole (enhorabuena por la exclusiva, compañero) le hizo al Papa Francisco el domingo pasado en La Sexta. Mientras veía el programa imaginaba perfectamente qué iban a decir al día siguiente tanto mis amigos de un lado del cuadro como los del otro. Y ambas partes se han superado. Ampliamente.

Es curioso lo que ocurre con este Papa. Está consiguiendo que los sectores más conservadores de la Iglesia den por abolida la infalibilidad del Pontífice a la que aludían, por cierto, constantemente cuando alguien, años atrás, criticaba a Juan Pablo II o a Benedicto XVI. Recuerdo la cantidad de veces que me dijeron, o que les dijeron a otros: “No es obligatorio ser católico. El Papa es el que manda en tu Iglesia y, si no te gusta lo que dice, cámbiate de religión.” Y estas frases te las decían de manera displicente. Tratándote como a un adolescente revoltosillo y dando por hecho que no eras un creyente de los de verdad. Y todos esos, hoy, están poniendo a parir al Papa Francisco por decir las mismas cosas que, desde mi punto de vista, habría dicho Jesucristo de estar aún entre nosotros.

Es verdad que es un Papa con sus cosillas. Es cierto que se encuentra más cómodo con sátrapas de izquierda que con sátrapas de derechas, es cierto que podía haber escogido para la entrevista a un periodista católico de un talante más conservador y puede que sea cierto que debiera dejar de decir que vendrá a España “cuando haya paz”. Esto yo creo que lo suelta porque es consciente de que, en la Conferencia Episcopal sigue habiendo muchos obispos que le dan estopa, con Monseñor Rouco Varela al frente. Estoy seguro de que el Papa no piensa que tengamos en España un ambiente poco pacífico, aunque lo de Cataluña lleve años poniéndonos de los nervios a todos.

Pero el domingo yo escuché a un clérigo diciendo verdades que pueden resultarnos dolorosas. Porque nos tocan ahí mismo. En ese punto en el que nos damos cuenta de que se nos llena la boca de cristianismo, de pensar que somos buenos, solidarios… y, de repente, aparece uno vestido de blanco y nos desarma. Porque una de las cosas que dijo Francisco es que la doctrina social de la Iglesia nos obliga a acoger al pobre. Y que, como cristianos, estamos obligados a recibir bien a los refugiados y a todos esos inmigrantes que están muriendo en los desiertos (mueren muchos más atravesando los desiertos africanos que en el mar) o ahogados en el Mediterráneo.

El Mundo se olvidó de llorar. Esto no es una frase hecha. Es una verdad incontestable. Yo, como cristiano, no puedo entender esa tendencia a mirar al inmigrante con mala leche. Con cabreo y, en los muros de Ceuta y Melilla, con unas concertinas que, a poco que pensemos en que suba uno de nuestros hijos por ahí, efectivamente, dan ganas de llorar. Creo firmemente que debemos mirar a los inmigrantes con los mismos ojos con los que nos miraron a nosotros en los años 30, 40 y 50 del pasado siglo, cuando cientos de miles de los nuestros se fueron a otros países huyendo de la Guerra y la Dictadura. Y esto no es ir de Peter Pan. Es que, si hay que escoger entre tratarles mal o rechazarles, y acogerles, yo opino que nuestra obligación, como cristianos o como ciudadanos del mundo, es poner los medios para recibirles. ¿Digo yo que sea fácil? No. Ni lo dice el Papa. Simplemente Francisco pone el dedo en una llaga que tenemos exactamente en la base escrotal y, dicho en Román Paladino, nos toca los huevos.

Y hubo para todos. Porque también criticó al gobierno español por vender armas a Arabia Saudí, dio cera a los que conspiran dentro del Vaticano, no gustó a la progresía cuando habló del aborto o de los homosexuales y se refirió sin tapujos a los abusos. Dijo Francisco, con razón, que si hubiera colgado a cien curas pederastas en la Plaza de San Pedro, habría tenido buenos titulares, pero no habría hecho nada útil. Y que lo útil es poner las bases para que haya cambios. No se mojó con lo de la exhumación de Franco, pero afirmó, refiriéndose a la Ley de Memoria Histórica, que no puedes tener paz con muertos escondidos, aunque al Papa se le olvidara que en la aplicación de esa Ley, principalmente, se busca y se enaltece a los muertos de un bando y no a los del otro.

En fin; que, a pesar de no estar 100% de acuerdo con lo que dijo, yo creo que este Papa es lo mejor que le ha pasado a mi Iglesia desde que yo tengo uso de razón y que, si, como he leído por ahí, este Papa debería ir al Infierno, yo le ofreceré que me coja de la mano para acompañarle al inframundo.

Una que seguro que no va a ir al Infierno es Sara Andrés. No sé cuántos de ustedes conocen a esta atleta paralímpica que es, para mí, un referente de alegría y de superación de las adversidades. Hace 7 años Sara perdió los pies en un accidente de tráfico. Logró recuperarse de las amputaciones, adaptarse a sus prótesis, y comenzó a hacer deporte hasta que un día se descubrió un bulto en el cuello. Un tumor en las glándulas tiroideas. De nuevo la superación y, cuando estaba preparándose para los Juegos de Brasil, le descubren un cáncer de piel. Peleó contra el tumor y, no solo pudo ir a Río, sino que obtuvo un diploma olímpico en los 400 metros lisos corriendo con unas prótesis como las de Pistorius. Un año después Sara consigue algo increíble; gana dos medallas de bronce en los Mundiales de Londres en 200 y 400.

Conocí a Sara ayer. Presentaba una campaña de protección solar de Cantabria Labs: “Recetas para no cocinarte”, dando consejos para que la gente sea consciente de que, si no te proteges del sol, el cáncer de piel puede aparecer en tu vida. Nos dio una charla emocionante sobre la superación de las dificultades y nos contó cómo algunas cosas que nos parecen un drama, dejan de serlo si las afrontas con alegría. A mí me dio una dosis de alegría para unas semanas, así que les invito a conocer algo más de ella para entender su lema: “Prefiero no tener pies y saber a dónde voy, que tenerlos y estar perdida”. Y ella sabe perfectamente a dónde va.

Sara Andrés y un aprendizaje muy útil

Sara Andrés contando lo que aprendió tras perder los pies en un accidente de tráfico

Sara Andrés y Carlos G. Hirschfeld en la presentación de Recetas para No Cocinarte

Sara Andrés con Carlos G. Hirschfeld